FuEgOs De AcErO

FuEgOs De AcErO

jueves, 7 de julio de 2011

Libre pensamiento





Aprendimos a quererte Desde la histórica altura Donde el sol de tu bravura Le puso un cerco a la muerte.  Aquí se queda la clara, La entrañable transparencia, De tu querida presencia Comandante che guevara. 
Con razón se ha dicho que la música empieza donde acaban las palabras. Arte inefable que ejerce en la vida, una con influencia misteriosa y soberana, avivando el entendimiento y conmoviendo el corazón. Es creador de una fuerza que eleva de tal modo el espíritu y la mente, es, a la vez, profeta, rey y sacerdote. Su obra es universal y eterna. Podrán sustituirse gobiernos y quedar modificadas fronteras de distintas naciones, sin que el mundo experimente más que un trastorno momentáneo, pero si por alguna consecuencia se perdieran repentinamente las obras de los Grandes Músicos, la civilización estaría consternada, porque de los corazones huiría la luz y la alegría. Parecería la puesta del sol en el alma de la raza humana, dejándonos despojados de uno de los dones más preciados que nos confirió nuestro propio ingenio.

La definición más concisa y quizás más precisa de la Música ha sido dada, resumiendo toda la doctrina de la Antigüedad, por San Agustín: “La Música es el arte de mover bien” (sobrentendidos, los sonidos y los ritmos). Hasta los tiempos modernos no se ha hecho apenas más que repetir y comentar esta definición. En el siglo XVII, Descartes pintó excelentemente la finalidad de este arte: “El motivo de la Música es el de encantarnos y despertar nosotros múltiples sentimientos”, mientras que en el siglo XVII, Leibnitz, analizando la esencia íntima de la Música, afirmó que era “un ejercicio de aritmética secreto para el alma que no sabe cómo definirse”. También la Música es, en todo tiempo, valorada según sus diversas procedencias, de acuerdo con el destino particular que se le da, ya sea por la emoción que produce, ya por los medios en ella empleados. Se han podido distinguir así, según las épocas o los géneros: música del porvenir, de cámara, de baile, descriptiva, dramática, instrumental, medida, militar, popular, religiosa y profana.
Tu mano gloriosa y fuerte Sobre la historia dispara Cuando todo santa clara Se despierta para verte.  Aquí se queda la clara, La entrañable transparencia, De tu querida presencia Comandante che guevara.  Vienes quemando la brisa Con soles de primavera Para plantar la bandera Con la luz de tu sonrisa. 
Los muchachos peronistas
todos unidos triunfaremos,
y como siempre daremos
un grito de corazón:
¡Viva Perón! ¡Viva Perón!
Por ese gran argentino
que se supo conquistar
a la gran masa del pueblo
combatiendo al capital.
¡Perón, Perón, qué grande sos!
¡Mi general, cuanto valés!
¡Perón, Perón, gran conductor,
sos el primer trabajador!
Por los principios sociales
que Perón ha establecido,
el pueblo entero esta unido
y grita de corazón:
¡Viva Perón! ¡Viva Perón!
Por ese gran argentino
que trabajó sin cesar,
para que reine en el pueblo
el amor y la igualdad.
¡Perón, Perón, qué grande sos!
¡Mi general cuanto valés!
¡Perón, Perón, gran conductor,
sos el primer trabajador!
Imitemos el ejemplo
de este varón argentino,
y siguiendo su camino
gritemos de corazón:
¡Viva Perón! ¡Viva Perón!
Por esa Argentina grande
con que San Martín soñó,
es la realidad y la efectiva
que debemos a Perón.
¡Perón, Perón, qué grande sos!
¡Mi general cuanto valés!
¡Perón, Perón, gran conductor,
sos el primer trabajador!
 Aquí se queda la clara, La entrañable transparencia, De tu querida presencia Comandante che guevara.  Tu amor revolucionario Te conduce a nueva empresa Donde esperan la firmeza De tu brazo libertario.  Aquí se queda la clara, La entrañable transparencia, De tu querida presencia Comandante che guevara.  Seguiremos adelante Como junto a ti seguimos Y con fidel te decimos: Hasta siempre comandante.  Aquí se queda la clara, La entrañable transparencia, De tu querida presencia Comandante che guevara

No hay comentarios: