FuEgOs De AcErO

FuEgOs De AcErO

jueves, 12 de agosto de 2010



La voz agoniza al sonido de las balas
El grito de un niño no ablanda corazones
De aquellos que quieren imponer a las malas
Lo que ellos creen que son buenas razones.

La vida dura lo que la explosión de una granada
¿Quién les da permiso para creerse los dueños?
Aquellos que en su lucha no nos dejan nada
Con el pretexto de cumplir nuestros sueños.

El sonido de una metralla no iguala a un canario
Una bandera de 13 franjas y estrellas gobierna
Mientras que el cine los glorifica a diario
Nosotros somos más pobres en mi tierra.

No matarás dice uno de los mandamientos
Pero en la Guerra Dios va en un tanque
El mismo Dios que nos causa sufrimiento
El Dios de la guerra al que llaman Marte.

Pero el Dios verdadero escucha a sus hijos
Aquellos que sufren al ver caer a su hermano
Los gases obligan a usar vinagre y los barbijos
Mientras que la misma tierra sangra en tus manos.

La vida se acorta al compás del reloj
Mientras que un Coronel dictamina el futuro
De aquellos que por tener distinta religión
Sufrirán el ataque más cruel y oscuro.

El cruel imperio no es toda una nación
Sino un halcón calvo que tiene 3 cabezas
Que al mundo quiere de parque de recreación
Para venderlo al mejor postor pieza por pieza.

El fanatismo de los jóvenes patrioteros
Que se enlistan para solo derramar sangre
En el otro continente el rencor será eterno
Mientras con esto goza el más oscuro Ángel.

El delirio de gloria de algunos
Pone mas cruces en los cementerios
Ya es roja toda la tierra de este mundo
Tras gritos de sangre de los que murieron.










Enredaste tu suerte miliciano.
Con la mente y tu mirada alertas,
Y la muerte que escondida asecha,
Blande el filo punzante de tu mano.


Quizá tarde o quizá temprano.
El espejo que a menudo enfrentas.
Ha devuelto de tu imagen yerta,
Ojos fijos de mirar en vano.


Y trompetas sonaron un día,
Elevando con honor tu nombre.
Mientras alguien en su pecho esconde
La medalla que ofrendó su nombre.


Andanadas de metralla entonces
Atraviesan fulminando el cielo.
Cabalgando corceles de bronce.
Pronto llega a terminar su duelo.