No sólo era un racimo de uvas cualquiera, no era tampoco un tipo de vida especial. Cada uva llevaba una semilla, cada semilla una historia para contar. Un sólo punto de vista debajo del cielo, una mirada siempre particular. Siempre esperando del este que salga la luna, siempre al oeste mirando cuando el sol se va. Quién sabe cuantas noches y días de lluvia, cada gota trayendo un nuevo temblor. Otras noches oscuras plagadas de estrellas bailando en el cielo infinito de tanto brillar. Una gota de lluvia irrepetible, esa única estrella en la inmensidad. Cada uva un día que ya no vuelve, cada racimo una uva en la eternidad.




Recorriendo la ciudad miles de rostros vacíos voy sumergido entre la multitud Buscándote, buscándome... -¿Quién sos? ¿Quién sos? ¿Dónde estás? Otra vez se hizo de día en la mesa de algún bar mirando el fondo de un vaso vacío buscándote, buscándome.... -¿Quién sos? ¿Quién sos? ¿Dónde estás? ¿Cómo serán tus ojos? ¿Cómo será que suena tu voz? Es tan presente tu ausencia sigo buscándote, buscándome.... -¿Quién sos? ¿Quién sos? ¿Dónde estás?